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viernes, 2 de mayo de 2014

Ver porno para salvar el planeta

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La ropa que llevas puesta ayudó a contaminar el planeta



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Una realidad latente no solo en ciertas partes del mundo, un cáncer que consume poco a poco el planeta y no teníamos idea. En el siguiente video podrá apreciar más a fondo la problemática y así tomará la decisión que considere más correcta frente al medio ambiente.




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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Adiós persianas y cortinas: llegó el vidrio inteligente

Un material ideado por un laboratorio estadounidense y un centro de Barcelona regula la entrada de luz y calor por la ventana


El vidrio inteligente que, sin necesidad de cortinas ni persianas, es capaz de regular la cantidad de luz y calor que entra en una estancia está cada vez más cerca de ser una realidad. El Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, de Estados Unidos, con la colaboración del Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (Icmab), ha inventado un vidrio que puede modular la luz solar y los infrarrojos en respuesta a un determinado voltaje. 


La relevancia de este avance científico, publicado en la revista Nature, radica en el hecho de que este tipo de vidrio permitiría reducir el gasto energético que se destina a mantener la temperatura de viviendas y oficinas –un 40% del total de la factura-. Además de su aplicación en edificios inteligentes, también podría ser de utilidad en invernaderos y automóviles. 

Las llamadas “ventanas inteligentes” que existen en el mercado son capaces de hacerse opacas o transparentes, pero no permiten controlar la radiación solar y el calor de manera selectiva, comenta Jaume Gazquez, del Icmab. Lo novedoso del resultado de esta investigación, que ha durado dos años y medio, es que el vidrio “es capaz de bloquear radiación infrarroja –calor- independientemente de la radiación visible –luz solar-“, aclara la investigadora principal del proyecto, Anna Llordés. Además, el sistema permite una mayor versatilidad en su aplicación puesto que podría utilizarse tanto en climas cálidos como fríos, y cuando se optimice todo el proceso, según Gazquez, “será más barato” que los vidrios inteligentes que se están comercializando. 




El material investigado es capaz de adoptar tres estados: luminoso, por lo que permanece completamente transparente a la luz solar y al calor; fresco, bloqueando el calor, pero dejando pasar la luz visible; y oscuro, impidiendo el paso tanto del calor como de la luz. ¿Y cuál es el mecanismo que permite estas funcionalidades? El vidrio está compuesto de nanocristales –óxido de indio dopado con estaño- y matriz vítrea –ambos transparentes-. Al aplicar sobre estos materiales un pequeño voltaje, en un rango de 2.5 voltios, los nanocristales absorben radiación solar infrarroja y la matriz vítrea atrae la radiación solar visible. Variando el potencial eléctrico, se puede escoger qué componente activar. 

Los nanocristales de oxido de indio-estaño y las molecular formadoras de la matriz vítrea se sintetizan por separado en el laboratorio y son dispersadas en soluciones acuosas. Estas soluciones se depositan en pequeños cristales, de 4 cm2, formando una capa transparente que contiene el material inteligente. 

El estado en el que se encuentre el vidrio como consecuencia del voltaje aplicado es reversible: solo se tiene que invertir la polaridad del voltaje para que el material vuelva a ser transparente. Por otro lado, una vez conseguido el cambio óptico, el cristal deja de consumir energía. “Esta ventana permitiría, mediante un interruptor, bloquear calor, luz o los dos a la vez. Por ejemplo podríamos iluminar una sala con los rayos del sol, evitando el calor asociado, así como el gasto en luz eléctrica y aire acondicionado”, comenta Llordés, “o en un día muy soleado, se podría atenuar la luz que entra, y en este caso, el cristal de la ventana se oscurecería -sería como ver a través de los cristales de unas gafas de sol-”. 

El vidrio objeto de estudio es capaz de absorber hasta el 50% del calor que penetra por una ventana y el 70% de la luz solar. Los responsables del proyecto consideran que la durabilidad del material investigado es “excelente”. “Hemos demostrado que después de 2.000 ciclos de encendidos y apagados, sigue mostrando las mismas propiedades ópticas”, afirma Llordés, cosa que no ocurre con los componentes del vidrio por separado, que acostumbran a degradarse bastante rápido. El motivo es la reorganización estructural que sufren la matriz y los nanocristales a raíz de su enlace químico. 

Empresas interesadas en el proyecto 
Sin embargo, todavía tiene que pasar un tiempo para que un vidrio de estas características pueda ser comercializado. “Para tener ventanas inteligentes en nuestras casas hace falta más investigación”, señala Llordés. En este sentido es necesario una serie de mejoras, como conseguir “sintetizar los materiales y depositar capas a gran escala y a bajo coste”, sustituir los electrolitos líquidos utilizados en el estudio por otros que sean sólidos y acortar a segundos el tiempo de respuesta desde que se aplica el voltaje hasta que se produce el cambio óptico. 



A pesar de que el sistema todavía debe perfeccionarse, algunas empresas se han interesado por el proyecto, que ya ha sido patentado, sobre todo multinacionales dedicadas a edificios energéticamente eficientes, así como empresas fabricantes de cristales y ventanas. A partir de la creación de este vidrio inteligente también ha surgido una compañía start-up, llamada Heliotrope Tech, que ha recibido financiación del Departamento de Energía del Gobierno de Estados Unidos. 

Los ‘SmartGlass’ que se comercializan
En el mercado se pueden encontrar varios tipos de SmartGlass –o vidrio inteligente-. Entre las propiedades de estos materiales, además de modular la luz solar y la opacidad, hay vidrios que tienen una gran resistencia a golpes y rayaduras y que incorporan un tratamiento acústicamente aislante. Otro ejemplo es el cristal autolimpiable ideado por la empresa SGG Bioclean, elaborado con un mineral fotocatalítico e hidrófilo que entra en funcionamiento mediante la acción conjunta de los rayos UV y el agua de la lluvia.

Ver video aquí: 




sábado, 21 de septiembre de 2013

Peter, un reciclador de estrato seis


Vive en un barrio de clase alta. Tiene carro de balineras y sale a recoger muebles viejos, ladrillos o vidrios para reutilizar.

La gente mira con asombro. Un hombre bien vestido y de aspecto europeo sale de su casa en Quinta Camacho con un carro de balineras a recoger escombros y lo que otros consideran basura.

Hasta los recicladores tradicionales lo miran con curiosidad y lo respetan si llega primero a recoger algún sofá en ruinas, un ladrillo viejo, un vidrio roto, pedazos de una vajilla dejados en alguna esquina de la ciudad.

Peter Preminger, de barba, pocas palabras y sonrisa infantil, tiene algo claro desde su niñez: “Todo se puede reutilizar”.

Eso se lo enseñaron sus padres, dos austriacos que llegaron a la ciudad escapando de la Segunda Guerra Mundial. Peter se crió en el barrio Santa Ana cuando el sector estaba lleno de potreros con vacas y gallinas, y ni siquiera era considerado parte de Bogotá. “Cuando mi papá compró el lote, en 1955, le decían que estaba loco porque la capital terminaba en la avenida Chile. Él sabía que de un peladero se podía hacer un paraíso”, cuenta. Con sus padres aprendió a convertir la basura orgánica en abono, a transformar los terrenos con escombros y, siendo scout, a amar la naturaleza.

También se precia de haber jugado en los cerros orientales, de trepar árboles y de rodar en carros de balineras, “porque todavía se podía”, dice. Peter fue creciendo, viajó a Miami (EE. UU.), allí hizo su carrera de Administración de Empresas y, cuando regresó, tuvo que hacerse cargo del depósito dental, la empresa de su familia.

Pero él sabía que su vida tenía que dar un giro de 180 grados. Hace siete años recibió una casa en Quinta Camacho, a la que llamó Casa Rústica Bogotá. “Decidí comenzar a restaurarla y así nació mi proyecto de reciclaje. 

Esta fue la sede de Prodental desde 1977, pero las cosas iban a cambiar”, afirma.

En el 2007, comenzó por recuperar los espacios carcomidos por el tiempo y la humedad. La casa es un laberinto lleno de espacios adornados con botellas de plástico convertidas en materas, inodoros atestados de flores y baldes de construcción con semillas de tomate.

La edificación huele muy bien, a pesar de que algunos se lo imaginan como un acumulador de basuras. Peter necesitaba algo de qué vivir y por eso decidió montar un hostal, en donde los huéspedes, además de encontrar habitación, tuvieran una experiencia ambiental y cultural. “Quise traer un pedacito de campo a la ciudad”, dijo.

Se ha rodeado de gente que lo apoya en sus locas ideas: un maestro de obra que lo acompaña a las demoliciones a negociar puertas y maderas finas; una artista plástica que recupera viejos galones para convertirlos en canecas, y un joven que atiende a los huéspedes son solo parte de su comitiva.

El precio que ha pagado no ha sido poco. “Llevo diez años viviendo solo y lo disfruto. Dudo mucho de que alguien quiera compartir mi estilo de vida”, relata. Dos perros que recogió de la calle son su más fiel compañía.

Cada cuarto de su casa lleva un nombre diferente: ‘el refugio’, porque era el único sitio donde no llovía, o ‘el viajero’, en honor de su sobrino, que un día partió.

Hizo de un patio un invernadero y aun acondicionó la tubería para que el agua lluvia riegue las plantas. Su hogar es una colcha de retazos de obras y objetos olvidados en la calle traídos a la vida.

Peter se moviliza en bicicleta y no comprende cómo hay familias con tres carros en un garaje y nada de jardín. “¿Será que tienen un platillo volador para encontrar otro planeta a la vuelta de la esquina?”, pregunta con ironía.
Sus vecinos lo ven como un extraño y una vez hasta le mandaron a Bienestar Social a que averiguara si era un hombre sin trabajo.

Peter trae un tinto caliente hecho en agua de yerbabuena que él mismo cultivó. “¿Será que solo vamos a reaccionar cuando la desgracia ya esté encima?”, interroga.

CAROL MALAVER
REDACTORA DE EL TIEMPO
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Peter Preminger y su equipo de trabajadores son ejemplo a seguir, según la empresa Aguas Bogotá.


Como traído de otro mundo se podría decir que es el Hostal Casa Rústica, ubicado en el barrio Quinta Camacho. Un sitio donde la conciencia ambiental está presente hasta en los enchufes, los pisos, y las lámparas, entre otros elementos que fueron recuperados de la ‘pérdida’, pues su dueño le apostó a darles una vida útil.
Peter Preminger dirige este hostal. Él, que vive desde hace más de 4 años en la localidad y ha visto crecer el norte de la ciudad desde los años 60, le apostó al medio ambiente desde niño, pues fue un líder boy scout.
Su inquietud ambiental no terminó allí, todavía lo acompaña en las mínimas acciones de su vida. Por eso dentro de este peculiar lugar, no hay floreros convencionales sino botellas de cerveza, para situar allí las flores; retretes, inodoros y maniquíes que son materas, hay también cajas de huevo que se convirtieron en sillas pequeñas, por solo mencionar algunos de los elementos que componen a Casa Rústica.

Así, este boyscout de vieja data se fue convirtiendo en el ‘Usuario 10’ de la empresa Aguas Bogotá, él según la entidad es de los vecinos más juiciosos en el tema de reciclaje y disposición de basuras en Chapinero. Junto a su equipo de trabajadores –como Antonio Jiménez, Eduardo Pinzón Pulido, Sandra López, artista reco (que trabaja materiales recogidos para volverlos arte)– contribuyen en gran medida a realizar la separación de elementos que pueden ser reciclados y a disminuir la producción de orgánicos para convertirlos en compostaje.

De acuerdo con los referentes locales de Aguas Bogotá, la labor que Preminger realiza es reconocida por ellos, de forma simbólica, pues es de los vecinos que mejor cumple con los horarios de recolección de basuras y frecuencias, además es ordenado pues “separa los residuos: en una bolsa el material reciclable y en otra los orgánicos. 

Incluso motiva a la comunidad a que haga lo mismo y por eso diseñó para sus vecinos una caneca blanca y una negra para que aprendan a separar en el barrio”, comentó la entidad. Otro punto a su favor y que hace a Preminger, y a su equipo, el usuario más sobresaliente es el hecho de que aprovecha el material reciclado para decorarlo y usarlo como mobiliario del hotel.

Resaltan, además, su iniciativa para aprovechar los residuos orgánicos y crear una zona de compostaje en el separador verde del frente del lugar.

“De esta manera reduce el consumo y por tanto los residuos que van a parar al relleno sanitario Doña Juana”, comentó Aguas Bogotá. Según Eduardo Pinzón, uno de sus empleados, “la idea principal es dar ejemplo para que ojalá todos hiciéramos lo mismo que promueve el hotel”.

Pinzón además asegura que un aporte personal podría ser el empezar por no botar papelitos a la calle. Por su parte, Preminger comenta que esta es una forma de cuidar nuestra única casa. “No tengo otro hogar, solo este planeta. Hay que cuidarlo. Hay que empezar paso a paso y cambiar ciertos hábitos que uno tiene. Podemos hacer poquito paso a paso, día a día”, concluyó.


*En el hotel también se realizan actividades culturales. Para consultarlas vaya a su página en Facebook: Museo de las oportunidades. 

Página web: www.casarusticabogota.com

lunes, 16 de septiembre de 2013

Úrsula Sladek: El ama de casa que 'energizó' una revolución verde alemana


Esta menuda mujer encabezó una revolución ciudadana para liberarse de las garras de una compañía de electricidad en Alemania. Una gesta que perfectamente se puede llevar a cabo en cualquier país de Latinoamérica, donde sufrimos el mismo flagelo.

Úrsula Sladek es una ex profesora sin ninguna experiencia para manejar un negocio, que se ha convertido en una figura insólita como la cabeza de una importante planta de energía.

Su empresa, el Suministro de Energía Schonau (EWS por su nombre en alemán) –fundada en las colinas de una ciudad remota alemana- no es un típico proveedor de electricidad.

Fundada por Sladek y unos amigos en 1991, EWS es una cooperativa ciudadana que suministra a 120,000 casas en Alemania usando solo energía sustentable.



Después de la explosión nuclear en Fukushima y el compromiso de Alemania de finalizar con su dependencia sobre la energía nuclear durante la próxima década, EWS está disfrutando el impulso de su demanda de energía, y espera proveer a un millón de casas en 2015.

Nada mal para una autodenominada ama de casa, quien dejó de utilizar la electricidad del proveedor de energía a escala nacional.

La historia de Sladek comienza en 1986, tras el desastre de Chernóbil. Aunque su casa en Schonau estuviera a más de 2,000 kilómetros de distancia de la explosión del reactor nuclear, los rastros de radiación lograron infectar la vida silvestre local.

“Al principio pensamos: ¿Qué comerán los niños? ¿Podrán jugar al aire libre?”, recuerda. “Y todavía tenemos esto, cuando entras en el bosque, las setas todavía están contaminadas; el jabalí todavía está contaminado... 25 años después del Chernóbil, la radiación aún sigue".

Sladek, una madre de cinco hijos, construyó una organización llamada Padres para un Futuro Nuclear Libre que promueve la preferencia de las energías renovables a la energía nuclear.

En ese entonces, Sladek creía que KWR, la empresa encargada de proveer energía eléctrica a su ciudad, podría ser motivada a invertir en fuentes renovables y ayudar a la gente a reducir su dependencia de energía eléctrica.

Pero se equivocó.

“Ellos nos dijeron: ‘¿Ustedes quieren ahorrar electricidad? Bueno, pues nosotros nos dedicamos a vender electricidad. Es nuestro trabajo. No les ayudaremos’”. Aprendimos que ni el gobierno ni las empresas eléctricas harían algo al respecto.

Fue precisamente esta respuesta lo que motivó a Sladeck y a su equipo a tomar el siguiente paso.

“Nunca habíamos pensado en crear una empresa que haría lo que hacemos ahora”, dice Sladeck. “Su actitud fue lo que nos motivó”.

Así, cuando la licencia de KWR para operar la planta tuvo que ser renovada en 1991, Sladeck y su grupo crearon su propia empresa eléctrica y lanzaron una petición locar para convencer al ayuntamiento de la ciudad y a la gente para dejar que la operaran como una cooperativa.

Después de varios años de batallas legales, en 1997, EWS había recaudado el suficiente dinero, unos tres millones de dólares, para comprar el contrato para proveer a Schonau con electricidad que no proviniera de la energía nuclear.

Repartida entre unos 1,000 ciudadanos, la compañía obtiene la electricidad de fuentes renovables, principalmente de plantas hidroeléctricas, pero también de paneles solares y de turbinas eólicas.

¿Pero los clientes de EWS tienen que pagar de más por este tipo de energía? No. De hecho pagan menos, de acuerdo con Sladeck.


“Ofrecemos electricidad incluso más barata que las compañías que abastecen a sus clientes con energía nuclear o proveniente del carbón”, explica.

“Esto es porque nosotros no queremos ganar la mayor cantidad de dinero posible como los demás. Claro que tenemos que ganar algo porque hay muchas personas que trabajan con nosotros… Simplemente no queremos ganar desmesuradamente”.

Efectivamente, los accionistas de la compañía reciben pocos dividendos, pero el resto se invierte en nuevos proyectos de energía renovable así como en capacitación y en apoyar a quienes buscan administrar una empresa como la de ellos.

Es por estas razones que Sladek fue galardonada con el premio Goldman al Medioambiente en abril de 2011, que es también conocido como el “Nobel del medioambiente”. No muchos de los magnates de la energía pueden presumir eso.


sábado, 6 de julio de 2013

Si no puedes dejar de fumar...Ayuda a reforestar

En Gran Bretaña, ha tenido lugar una iniciativa innovadora: como se estima que hay allí mas de 10 millones de fumadores, se ha pensado en que este mal hábito podría contribuir al medio ambiente. Dado que las colillas de los cigarrillos son el componente Nº1 de la basura humana y una de las razones por la que no se pueda fumar en bares y edificios públicos, se ha forzado a los fumadores a hacerlo en espacios abiertos, aumentando la contaminación con los restos de sus cigarrillos.

Las colillas normales, compuestas de monoacetato (un material sintético), tardan alrededor de 15 años en degradarse, por eso se pensó en reemplazarlos por filtros biodegradables con un contenido de semillas de flores silvestres, que brotarán y florecerán cuando el filtro se degrade, en el plazo de un mes. Según el estado del tiempo y la meteorología, durante ese plazo se produciría la degradación del filtro, el brote de la semilla y su floración, con lo cual, el porcentaje de contaminación sería “0" al final del proceso. Diferentes empresas ya han adoptado la idea e incluso la empresa "Green Butts" comercializa solo los filtros para los que prefieran el tabaco de liar (enrollar uno mismo).

La especie floral elegida en este caso, por ser endémica, ha sido la flor copo de nieve (snowdrop flower), un arbusto caducifolio que puede llegar a los 4-5 metros de altura, que genera flores blancas de entre 4 y 11 centímetros. Se cree que de extenderse esta tendencia, se adoptará una especie endémica de la región de comercialización de los filtros y cigarrillos.

Esto no hará mas saludable el fumar, pero al menos reducirá el impacto ambiental haciendo que los restos dejados por los fumadores ayude a sumar belleza a los espacios al aire libre.





sábado, 11 de mayo de 2013

ASÍ ESTÁ NUESTRA POBRE MADRE NATURALEZA


Preñada de problemas, bombardeada por todas las porquerías que sus inconscientes hijos le arrojamos cada minuto...pero ella, como buena madre, insiste en darnos lo que necesitamos para alimentarnos. ¿Cuándo vamos a empezar a devolverle un poquito de lo mucho que nos ha dado? ¡Pilas! Estamos a tiempo. Empecemos por aplicar las tres R: Reducir, Reciclar, Reutilizar. Reducir consumo: antes de comprar algo, pensemos si es necesario o no y cuánto va a contaminar su empaque y su continua producción si seguimos consumiéndolo y requiriendo la fabricación de ese producto. Reciclar la basura que producimos para que el impacto ambiental sea menor. Reutilizar los empaques de plástico, vidrio, cartón, etc., para prolongarles su vida útil en vez de arrojarlos a los ríos y campos donde demorarán hasta 500 años para biodegradarse. Recordemos: EL MUNDO NO ES DE NOSOTROS...SE LO PEDIMOS PRESTADO A NUESTROS HIJOS.