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lunes, 9 de marzo de 2015

La prolífica vida musical de Israel López, "Cachao" - Incluye videos

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En 1980 tuve el placer de conocer al Maestro Israel López, a quién el mundo musical conoció como “Cachao”. Por esa época me desempeñaba como manager, presentador y relacionista público de la organización Musical Binomio de Oro y estuvimos alternando con la Charanga 76, de Hansel y Raúl, con la cual el gran bajista cubano vino a "matar la moña" (como se dice en el argot musical cuando un músico no trabaja de planta con un grupo sino que lo hace ocasionalmente) en una fiesta privada en el Hotel Caribe de Cartagena. 
Tres sedes para que disfrutes lo mejor de la salsa mundial:
Calle 74 con carrera 44 - Bulevar de la 8 con calle 44 y
calle 79 No. 43B - 33.
Recuerdo que José Vásquez, “Kebass”, bajista del Binomio, no perdía detalle de la magistral ejecución que el maestro cubano hacía con el bajo baby, que es el que se asemeja al violonchelo. Logré conversar un buen rato con “Cachao” y disfruté de sus anécdotas y me confesó que sentía gran admiración por nuestra música. Mencionó a Pacho Galán y Antonio María Peñaloza, y especialmente de José Benito Barros, de quien grabó una versión muy "cachaista" de Las Pilanderas. 
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"Cachao" con el actor cubano Andy García
Le grabé una extensa entrevista pero el casete se me extravió en alguno de tantos viajes. Afortunadamente encontré esta charla que “Cachao” sostuvo con el salsólogo César pagano en el Barranquijazz de 2006. Con gusto la reproducimos. 
"Mambo", primer tema de este ritmo, creado en 1938 por Orestes López y su hermano Israel López, "Cachao", interpretado por la Orquesta Arcaño y sus maravillas.

-"Cuando Dios hizo la luz, "Cachao" ya debía una cuenta de seis meses": Daniel Palacios.
-Charla con un bajista excepcional, ajeno a las solemnidades y lleno de humor y genialidad para la vida.
-Con su hermano Orestes López, creó el mambo que después popularizó Pérez Prado. 

Por: César Pagano
A sus 88 años, tan fecundos, "Cachao" no deja de convocar miles de personas en sus giras por el planeta. Su talento arrollador y su magnetismo, que se recarga en cada presentación, le valen para recibir más y más premios y distinciones.
El señor Israel López, "Cachao", natural de La Habana, Cuba, se ha destacado como compositor, director de orquesta y contrabajista legendario. Bastaría repasar su labor, extensa y original, para hallar datos que nos dan la idea del despliegue de vitalidad y sabrosura de este músico ya mítico: ha tocado en  más de 250 orquestas y junto con sus hermanos Orestes y Coralia nos lega una colección de más de 2.000 composiciones.
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Les compartimos este reciente diálogo, en el pasado Festival de Jazz de Barranquilla (septiembre de 2006) con un artista que sirve de ejemplo a las recientes generaciones de músicos, para que se enteren de que cuando el corazón y la mente vibran la creación musical suele tornarse inagotable, se salva de caer al vacío de los lugares comunes. La verdad, ¡como Cachao y su bajo no hay dos! ¡Un, un, dos tres, cua!...
   ¿De dónde sale el célebre apelativo de "Cachao"?
 De Aurelio López mi bisabuelo, que era andaluz y utilizaba mucho el cachondeo, la broma. De cachondeo sale "Cachao", como si fuera un apellido. Yo lo tengo como denominación artística -eso suena mejor-“.
   ¿Cuándo empezó a desarrollar su profesión?
 “Yo empecé en el año 1926 a tocar, como a los ocho años de edad, bajo la orientación de mi padre y mi hermano mayor”.
 ¿Es verdad que nació en la misma casa natal de José Martí y que el día del cumpleaños del héroe se formaba un problema?
 “Sí, cómo no, ahí nacimos todos. En la calle Paula 102, en el barrio Belén de Cuba, todos los años ocurría una verdadera peregrinación. Mi familia ha vivido mucho tiempo allí. Y todos los años, el 28 de enero cuando se conmemoraba el nacimiento de Martí, teníamos que dejar la casa para la visita de los escolares y sus profesores. Imagínese, teníamos que abandonar la casa, después de pintarla cuidadosamente”.
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Orestes López, hermano mayor
de Israel "Cacho" López.
Hablemos de sus hermanos músicos...
 “¿De Orestes y Coralia y yo? Orestes era un hombre bueno, el primero de la familia y un ejemplo que yo quería imitar pues era mi ídolo. Entre mi hermano y yo hicimos un promedio de tres mil danzones: mil quinientos él y mil quinientos yo. En una semana se hacían hasta veintiocho danzones. Eso era mucho. Llegó un momento en que era demasiado, cuando surtíamos la Orquesta de Arcaño y sus maravillas. Le cuento una anécdota: cuando eso yo fumaba cinco paquetes diarios de cigarrillos mientras escribía música. Entonces, iba a levantar el lápiz y me lo ponía en la boca y el cigarrillo en la oreja. Cosas de muchachos. Entonces mi hermano reía y me decía: ‘te vas a quemar un día de estos, pon más atención’".
    ¿Qué agrupaciones recuerda de sus primeros años?
 “Existían muchas orquestas en aquella época: estaban Belisario López, Antonio María Romeu, la Orquesta Gris, la Orquesta de Cheo Belén Puig, la Orquesta Ideal, la Orquesta Melodías del 40 y los Conjuntos de Arsenio Rodríguez, Conjunto de René Alvarez y el Septeto de Alfredo Bologña, Sexteto Occidente, Septeto Nacional, Septeto Habanero, Septeto Favorito, Septeto Botón de Oro, siempre Septetos. Mi hermano Orestes fue el primero que le puso trompeta a los septetos cubanos con su Septeto Apolo, en 1926, cuando graba para la RCA Víctor. No fue la Sonora Matancera, la de la primera trompeta como se dice por ahí”.
"Las Pilanderas", de la autoría de compositor colombiano José Benito Barros, en una versión muy especial de Orestes e Israel López, "Cachao" y su orquesta
 ¿Usted se inicia profesionalmente con cuál orquesta?
 “Realmente me inicio en el son. Era percusionista, bongosero, de una agrupación infantil en la que nos divertíamos mucho. El director, un muchacho de 14 años, del que seguramente tienes que haber oído hablar: Roberto Faz, nacido en Regla quien llegaría a ser uno de los mejores soneros y boleristas de Cuba. A mis doce años llegué a tocar en la Orquesta Filarmónica de La Habana durante treinta años, con directores desde Pedro San Juan hasta Erick Kleiber.
Trabajé con Ernesto Lecuona en tres temporadas, con Gonzalo Roig y con Rodrigo Prats. También trabajaba ópera, zarzuela, en la opereta y en el ballet. Alguna vez acompañamos a Renata Tebaldi, Ezzio Pinza y Mario del Mónaco. Un Chiste: alguna vez una soprano que sentía al bajista sin el ritmo adecuado se le acercó y le dijo: ‘maestro, 6x8’. Y él le contestó: 48.
Yo, por ejemplo, tocaba un concierto de frac -parecía un pingüino con eso-. Cuando terminábamos el concierto íbamos al baile, fíjese usted, me quitaba el frac y me ponía una camisa guarachera que era lo que se usaba. Si me aparezco de frac al baile me matan, porque eran dos ambientes completamente diferentes”.
  ¿En qué momento participó usted en el cine y de qué manera?
 “Eso fue en el año treinta, cuando tenía siete presentaciones diarias. Primero yo acompañaba el cine silente con Bola de Nieve. Tratábamos de producir los sonidos según el argumento de la película. Había un ayudante que se emborrachaba y empezaba a hacer como ochenta tiros con una sola pistola, parecía una ametralladora y claro el público se daba cuenta y se reía. Desde los años treinta, las películas tenían su banda sonora y ahí terminan todas las orquestas del cine silente que había en ese momento. Ese acontecimiento nos obligó a hacer los bailes para poder vivir.
Con la primera orquesta que toqué se llamaba Orquesta de Marcelino González, una orquesta también de muchachos. Tenía doce años y en ese año empecé con Marcelino a tocar bailes. Después de Marcelino vino la de Antonio María Romeu.
También trabajé con Pablito Quevedo que muere muy joven de una enfermedad. La orquesta se llamaba Los Caciques. 
Es un misterio saber porqué no grabó, ya que era un ídolo en La Habana y la verdad es que las grabaciones no eran muy fáciles en aquella época, porque se grababa en Cuba y se iba a hacer el disco en Nueva York o en Nueva Jersey. Así grabaron Matamoros y María Teresa Vera con su Sexteto de Occidente, que a la gente le parecía raro que una mujer dirigiera, pero ella era una persona muy dulce e inspiraba respeto. Era encantadora y tenía una voz única, como la de Barbarito Díez. Yo inauguré la CMQ, que después se convirtió en Radio Suaritos”.
"Cachao", en vivo, en el Barranquijazz 2006
  Cuéntenos un poco del espíritu que animaba a los integrantes de la Orquesta Arcaño y sus Maravillas del Siglo...
 “Éramos jóvenes inquietos con ganas de renovar la música, nos estábamos preparando, y queríamos ir más allá de los danzones tradicionales, el pianista Jesús López era muy original, Ulpiano Díaz con excepcionales cualidades rítmicas. Mi hermano y yo éramos los compositores. De ahí sale el mambo y otras nuevas e interesantes obras”.
 ¿Cuál es la mejor época de Arcaño y sus Maravillas?
 “Estuve con la orquesta doce años. En ese lapso, de 1937 a 1948 -que fue cuando yo me fui- la Orquesta era difícil de igualar. Fue la mejor época que tuvo la Orquesta de Arcaño, porque ensayábamos mucho, estrenábamos obras y todavía estaba mi hermano Orestes, Jesús López, Ulpiano y yo. Todos después se fueron de esa orquesta e incluso Arcaño no pudo tocar más por el problema muscular en un labio y es ahí cuando busca a José Fajardo y a José Antonio Díaz, a quien llamaban El Cojo... fue diferente”.
    ¿José Antonio Díaz tocó con Romeu también?
 “Tocó con Romeu la mayoría de las veces, y con el último que trabajó en Cuba fue con Barbarito Díez. A pesar de su limitación física jugaba pelota y corría con sus muletas. Era muy cómico. Yo nunca había visto eso. ¡Imagínese la escena¡ Entre otras flautas extraordinarias encontramos la de Aurelio Herrera, Panchito Flauta Mágica, cuyo nombre en realidad era Panchito Lavat. Tenía muy buen sonido. Era una época formidable. Sí, ¡uhhh!, formidable, estaba Alfredo Brito, también con bello sonido y hermosas composiciones”.
 En Arcaño, ¿de quién es la idea de incorporar música de los E.U., como por ejemplo la de Broadway o Rapsodia en Azul de George Gershwin?
 “Sí, eso, un danzón mío que me inspiró Broadway como en el año 48, cuando estuve la primera vez en E.U. En Nueva York, paseando por Broadway, me maravillé y entonces le adicioné algunas melodías en boga. Bueno, en la primera parte tenemos Aleluya (tararea), la segunda tiene algo de Gershwin y la última parte de Jerry Roll Morton. En otras obras, colaborábamos todos para hacer esos arreglos.
Mi hermano dice: ‘no sabemos por qué la gente, la juventud en especial, aceptaba todo eso, todas esas locuras que salen del mambo. En 1937 hicimos un ritmo tan rápido que la gente no podía bailarlo. Porque era la época del romanticismo, ellos no bailaban eso. Entonces acordamos reducir la velocidad, hicimos mambo-danzón y ahora sí la gente lo acogió. 
Posteriormente, en 1946, Dámaso Pérez Prado hace una música de mambo, la organiza con metales, saxofones, trompetas, trombones y ritmo completo. Pero, entonces, hay una cosa que quiero aclarar: ni Pérez Prado ni yo tuvimos nunca una controversia. Por el contrario, éramos buenos amigos”.
 ¿Ustedes no pensaron en demandarlo por utilizar el nombre de mambo?
 “No, no, no. Pero, ¿por qué? En realidad lo que sucede es que si no es por Pérez Prado el mambo no se conoce en el mundo. Es una cosa que hay que agradecérsela a él. Gracias a él el mambo tuvo éxito”.
¿Por qué eligen a Antonio Arcaño como director de las Maravillas del Siglo?
 “En ese momento Arcaño estaba mejor preparado que nosotros para hacer las negociaciones, porque el músico generalmente no es comerciante y es muy malo haciendo comercio, pierde dinero. Arcaño era más diligente en esos aspectos y efectivamente fue el que llevó la orquesta al puesto que tuvo”.
¿Y él fue el de la idea de crear los tres grandes? He sabido que pretendían crear un cierto oligopolio de orquestas para manejar el mercado de La Habana...
“Mas o menos decían eso, pero el lema salió de la Segunda Guerra Mundial: Churchill, Stalin y Roosevelt, porque estaban de moda esos grandes políticos. Los tres grandes musicales eran: Melodías del 40, Arsenio Rodríguez y Arcaño y sus Maravillas. Figúrese, la competencia era tremenda.
En 1949 inauguré el gigantesco Teatro Blanquita (hoy llamado Carlos Marx), que se hizo a capricho del millonario Ornedo, que le puso columnas de colores (parecía una barbería) y una pista de hielo que era terrible para tocar allí por lo frío”.
  ¿Y cómo percibió la llegada de nuevas orquestas, por ejemplo la Orquesta Aragón?
 “Muy buena la Orquesta Aragón. Se crea también la Orquesta América y las dos compiten con el cha cha chá, sin embargo, tiene más éxito la Aragón, porque presenta mejor el cha cha chá que todas las otras. Se vuelve una orquesta especialista y entonces sobrepasa a la Orquesta América y la Aragón le da la vuelta al mundo. Esto hizo que la América fuera bajando. Todo el mundo prefería oír a la Aragón”.
 Además he oído de Cristóbal Diaz Ayala, que la América y Jorrín se dedicaron un poco a debatir en México, dejándole el campo abierto en Cuba a La Aragón...
 “Cierto, así fue. Además, la Aragón tenía la gran flauta de Richard Egües, quien acaba de fallecer el 1 de septiembre (2006) en Cuba. Él era formidable. Él me interpretó una pieza que grabó conmigo y le quedó muy bien: Sorpresa de flauta. Fue el primer clarinete solista de Santa Clara. Porque era clásico también y además era pianista. En 1949 me alejé de Arcaño para tocar con una orquesta sinfónica, que interpretaba toda clase de géneros. En esa época inauguramos el Hotel Habana Rivera, en el 57. Estuve cinco años, hasta el 62, que fue cuando me fui para España”.
  Despacio, maestro. ¿Cómo surge la idea de las descargas, qué fue lo que lo motivó a usted para eso?
“No, eso fue una cosa de ocasión, en el 57. Dije: vamos a hacer esto a ver qué pasa. Cité a todo el mundo a las cuatro de la mañana e íbamos grabando hasta las nueve de la mañana. Hicimos en cinco horas todo eso que oyeron ustedes de ahí en adelante, pero no lo hicimos con la idea de que fuera un gran negocio. La intención era innovar y tocar lo que nos gustaba. Después de todo eso nos dijimos: vamos a escondernos todos porque nos van a matar. Contra lo esperado, les gustó”.
   Cuando usted se va de Cuba viaja a España, ¿entiendo que trabajó con Ernesto Duarte?
“Naturalmente, yo participé en la orquesta que se llamó Sabor Cubano, así se llamaba, en Madrid. Era el punto clave de nuestras actividades. En España estuve del 62 al 63, hasta finales del 63, casi dos años. No grabamos porque Ernesto Duarte tenía mucho trabajo, pues fue nombrado jefe de la RCA Victor y  Duarte tenía que ocuparse en otras actividades”.
   ¿Con Machín trabajó allí, en Madrid?
“No, con Machín trabajé en Cuba en la vieja época. Teníamos dos trabajos, el de una funeraria y el de una venta de guarapo. El de la funeraria decía: ‘si algún día se le ocurre morirse, si se muere, pida su tendido a la funeraria Fuentes. Esta es la mejor vida de muerto posible’. ¿Sabes lo que es eso? Teníamos un libreto especial para la calle por donde iba el funeral. Y el de la fábrica de guarapo decía: ‘Tome el mejor guarapo hecho con cañas especiales’. ¡Qué va! Eran cañas comunes y corrientes. Ese era Machín, estuvimos como tres meses. Luego se fue a Europa, después de triunfar en los  Estados Unidos”.
    ¿Es cierto que usted ha participado en Orquestas de tango?
“Sí, también estuve con Libertad Lamarque dos años. En Nueva Cork, la acompañaba y cuando estuvo en Miami, también. Así mismo estuve con Aceves Mejía, de mariachi”.
   ¿De mariachi?
 “Sí, usé el traje de mariachi, el sombrero no era de los buenos, no era de piedra sintética sino de las de la calle. Pesaba mucho, sudando, sudando y el sombrero pesaba, entonces dije: no, se acabó el mariachi para mí (ríe). He tocado toca clase de música, hasta la música griega que es tan difícil, pues tiene compases muy complicados de 10x8, que no los entienden sino ellos”.
  ¿Tiene un estilo muy personal, porque no es solamente en la digitación admirable suya y el dominio del arco, sino que utiliza el contrabajo como instrumento de ritmo?
 “Claro, hago mis cosas como si fuera una tumbadora o un bongó y formo un lío tremendo y después de ahí hasta lo golpeo. Son travesuras que dan variedad. Aparte de eso, creo que hay que tocarlo así, sin seriedad. Hay que moverse y ponerle sabrosura y humor. Cuando llegué a los Estados Unidos grabé con mucha gente. Con Joe Quijano, Con Machito, con Tito Rodríguez, con Charlie Palmieri. Después grabé con mis propias agrupaciones, en las que, por ejemplo, hay un disco que tiene Walpataca (palabra inventada por mí). El Caballo de Tom Mix y La Pausa de Cachao”.
   Al componer, ¿lo hace con el contrabajo o con el piano?
 “La mayoría de las veces no necesito de ningún instrumento. Uno puede componer sin sonar un instrumento. Hoy es más fácil grabar una melodía, porque se coge la grabadora y se deja el registro. Pero antes había que tenerla en la mente y a veces a la media hora uno se decía: ¿qué era lo que yo estaba cantando? Se iba la inspiración y a lo mejor no vuelve nunca. Hay que dejarlo ahí, y a lo mejor un día, el menos pensado, usted dice: ‘tengo aquí guardado este recuerdo’. Es increíble lo que hace la mente con la composición. De pronto responde de nuevo la inspiración”.
   ¿Qué piensa sobre la muerte?
 “La verdad es que cuando uno tiene cierta edad se va preparando. Cualquier cosita que siento a veces creo que llegó el momento. Estuve muerto diez minutos hace dos años. Me sentí en un lugar desconocido para mí, muy frío, rodeado de montañas de nieve y yo congelado en medio de ellas. Pero no estaba incómodo. Nada del túnel ese que hablan. Me salvó un primo de Andy García, quien es médico y después de examinarme dijo: está muerto. Me puso una inyección y me revivió. De eso solo me enteré hasta el otro día”. 
   ¿Su fórmula de vida optimista?
“Desde que nací eliminé el mal humor. Pase lo que pase hay que reír y vivir sin preocupaciones. Hay que tener paciencia. Yo soy el rey de eso y tocando me olvido de todo”.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Lomito, chorizos y mucho más, a base de vegetales. ¿Es posible hacerlos? ¡Claro! Videos tutoriales

Como hemos crecido en una cultura gastronómica carnívora, se nos hace imposible creer que podemos dejar de consumir carne para optar por una alimentación saludable, sin proteína animal.
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ALIMENTOS A BASE DE PROTEÍNA VEGETAL PRODUCIDOS POR EL HUERTO, TIENDA Y RESTAURANTE VEGETARIANO DE BARRANQUILLA.
Por ello hace tiempo ha surgido una solución para que el impacto psicológico de dejar la carne por motivos de salud o por decisión de conciencia contra el maltrato animal: consumir proteína vegetal con la apariencia de la proteína animal a la que estábamos acostumbrados.
De esta manera la transición hacia la cultura vegetariana o vegana es menos traumática. Es que a pesar de toda la información que ahora se puede obtener en los medios, especialmente en internet, todavía hay personas que cuando se les habla de vegetarianismo, dicen: "Yo no soy conejo, no me voy a alimentar de hojas-
Aquí les compartimos varios videos tutoriales que son una excelente guía para la elaboración de embutidos y otras preparaciones a base de proteína vegetal que serán de suma utilidad para hacer el tránsito hacia una vida nueva en materia de alimentación traducida en salud y bienestar: Ya lo dijo hace dos milenios Hipócrates: "Que tu alimento sea tu medicina...que tu medicina sea tu alimento".
Pero si la vida que llevas es muy agitada porque tus compromisos laborales o de cualquier orden no te permiten dedicar tiempo a estos menesteres domésticos, hay tiendas especializadas en ofrecer estos productos. En Barranquilla, la más antigua es El Huerto, donde también encuentras una gran oferta gastronómica vegetariana, a precios accesibles y de excelente calidad.







miércoles, 4 de junio de 2014

94 años del natalicio de Alejandro Obregón



"No quiero hablar de mi obra. Ella habla por mí"

Alejandro Obregón. Al fondo, su autorretrato como pirata.


(Barcelona, España, 1920 - Cartagena, Colombia, 1992) Pintor colombiano. Su familia se trasladó definitivamente a Barranquilla cuando el futuro pintor había cumplido dieciséis años. Con toda seguridad, el cambio de cultura, de ciudad y de ambiente impresionaron al adolescente, en especial el exuberante trópico, con su luz radiante y aire de libertad. Aprendió entonces a comer pescado con ñame, sancocho de sábalo, a fumar Pielroja (cigarrillo que fumó hasta su muerte) y a tomar ron blanco.

En 1938 se trasladó a Boston, Massachusetts, con el fin de estudiar aviación, carrera que casi concluyó, pero por problemas con un profesor fue expulsado de la escuela y regresó a Barranquilla, a trabajar en la fábrica de textiles de su padre, como supervisor de producción. Pronto comprendió que ése no era su ambiente y decidió irse, en 1939, a trabajar como conductor de camión en las recién abiertas petroleras del Catatumbo, lo que constituyó otro gran estímulo para su carrera de pintor, pues la selva y su mundo, el de los motilones, lo embelesaron.



Poco tiempo duró en el Catatumbo: comprendió que su destino estaba en los pinceles, la paleta, la espátula y los colores. Viajó entonces, en 1940, por segunda vez a Boston, con el fin de estudiar pintura. Luego de algunas dificultades para conseguir cupo en alguna academia, pues se le consideró "inepto", se matriculó en el sótano del Museum of Fine Arts School, donde funcionaba una escuela para niños. Duró en ella apenas un semestre y allí realizó su primera exposición. Viajó luego a España, como vicecónsul de Colombia en su Barcelona natal.

En la capital catalana se vinculó a la famosa Escuela de Artes de la Llotja, pero fue expulsado poco después por defender vehementemente el arte americano. Ingresó entonces en el Círculo Artístico y después se convirtió en autodidacta, dedicándose a perfeccionar sus conocimientos a través del estudio directo de las obras de los grandes pintores sensuales españoles: Francisco de Goya, a quien consideraba el pintor por excelencia, y Diego Velázquez. Otros de sus ídolos fueron Rembrandt, por la rebeldía contra la injusticia que emanaba de sus cuadros; Picasso, por su influencia sobre la pintura contemporánea, y las pinturas rupestres de las cuevas de Altamira, en especial su famoso bisonte, que inspiraría con el tiempo los lienzos de toros y cóndores de Obregón.

El Cóndor, una de sus obras más reconocidas

Permaneció en Barcelona hasta 1944 y allí realizó una exposición individual. De regreso a Colombia, se radicó en Bogotá, ciudad en la que compartió estudio con el pintor Ignacio Gómez Jaramillo, en la mansarda de la casa de Juan Friede, y se vinculó al mundo intelectual y bohemio de la capital. Además, fue nombrado profesor de la Escuela de Bellas Artes de Bogotá, en donde pudo realizar una obra titánica, como fue la de sacar a la escuela del estancamiento académico en el que la habían dejado los pintores colombianos de principios de siglo.

Desde su época de residencia en Boston hasta 1946, estuvo en un permanente proceso de formación; su pintura es contradictoria y oscila entre cierto academicismo tradicional y un expresionismo cezanniano muy forzado. Sin embargo, comenzaba ya a mostrar su característico estilo vital y fogoso, como demuestra su lienzo Retrato de Bolívar (1944), en que pintó con colores violentos al Libertador, con una figura en rojo cubierta por una capa amarilla y negra.

El año siguiente, en una exposición retrospectiva de 62 obras suyas que se llevó a cabo en la Sala Gregorio Vásquez de la Biblioteca Nacional de Bogotá, se podía apreciar el abandono de los colores violentos, que pasó a reemplazar por tonalidades grises; sus temáticas dominantes fueron autorretratos, cabezas femeninas y paisajes.

Expresionismo mágico


Telón de boca del Teatro Amira de la Rosa, Barranquilla

El cambio definitivo en la pintura de Alejandro Obregón comenzó en 1947, cuando incorporó a su pintura lo que se ha dado en llamar "expresionismo mágico", con recuerdos del cubismo. Introdujo la temática de los peces, de las barracudas, pero también los acontecimientos de la época, pues presenció en Bogotá los sucesos del 9 de abril de 1948, vio arder la ciudad, ríos de sangre por las calles, almacenes saqueados, escombros y muertos, detalles que guardó en su mente y que le sirvieron para pintar sus Masacres, que además le permitieron expresar su tragedia interna, la que todo artista lleva dentro de sí, y que le permitió comprender que, sin renunciar a la libertad artística, podía denunciar, aunque "nunca solucionar, porque la pintura por sí sola nunca arregla nada".

Su empeño por sacar del acartonado academicismo el arte colombiano continuó: imbuido de cierta "conciencia" social, se dedicó a la búsqueda de un lenguaje propio. En 1948-1949 fue director de la Escuela de Bellas Artes de Bogotá, oportunidad que aprovechó para cambiar a los vetustos profesores y crear un centro abierto en el que se pintaba todo el tiempo.

En mayo de 1949 viajó a París, donde permaneció hasta 1954. Durante esos cinco años, se dedicó a definir y cualificar su estilo, y conoció a Picasso. Aunque expuso en Alemania, Montelimar y París, fue en 1955, al exponer en la Unión Panamericana de Washington, cuando se posicionó de manera definitiva como uno de los grandes artistas contemporáneos. Había pintado ya dos de sus obras más emblemáticas: Puertas y el espacio (1951) y Bodegón en amarillo (1955).


En julio de 1955 regresó a Colombia para ponerse al frente del movimiento nacional de artes plásticas. Inició una pintura simbolista representada en animales como el toro (símbolo de la fuerza, del impulso, de lo masculino, de lo primario), el pez (contraseña cristiana), las flores (que simbolizan la ternura), elementos de la vida cotidiana (el martillo, la tenaza...) o productos naturales americanos como el tabaco o el maíz.

A principios de 1956, en Barranquilla, entró a formar parte del Grupo de la Cueva. Comenzó a pintar murales: uno para la residencia de Carlos Martínez Leyes y otro para el Banco Popular. Ratificó sus éxitos al conseguir el primer premio en la Exposición Gulf Caribean Internacional, en Houston. Participó en el Concurso Guggenheim, que tuvo lugar en el Museo Nacional, y ganó el primer premio con su óleo Velorio, que fue adquirido por la Unión Panamericana de Washington. Además, el Museo de Arte Moderno de Nueva York adquirió una de sus obras. El año siguiente, además de participar en la IV Bienal de São Paulo, expuso en la Galería Creuze de Nueva York y en Washington.

La tercera etapa artística de Alejandro Obregón comprende el período 1958-1965: madurez plena, un estilo muy personal, expresionista y americanista, con formas abiertas y vigorosas, que sólo aluden a la grandeza y a la feracidad del continente. En 1959 fue nombrado profesor de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Colombia. Incluyó en su temática pictórica a los cóndores, una especie amenazada de extinción con la que tuvo una cercana relación en el zoológico de la Ciudad Blanca. Ese interés por el cóndor lo reflejó en el gran mural que pintó ese año para la entrada de la Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República en Bogotá.

En esta etapa incluyó también tigres, alcatraces, mojarras y toros, con lo que enriqueció y vivificó su pintura, la hizo más emotiva, mítica y mágica. También introdujo los volcanes, tema con el cual, en agosto de 1960, atrajo la atención del público en una exposición conjunta con Fernando Botero, Guillermo Wiedemann y Eduardo Ramírez Villamizar celebrada en la Biblioteca Luis Ángel Arango.

Entre 1962 y 1963, Alejandro Obregón ganó el Premio Nacional de Pintura del XIV Salón de Artistas Colombianos con La violencia, quizás su obra más famosa, que confirmó su irrenunciable vocación de denuncia y lo consolidó como el gran maestro de la pintura colombiana, a lo que ayudó su participación en la Exposición Itinerante de Arte Colombiano en Europa, organizada por Marta Traba.

En 1963 presentó en el XV Salón de Artistas Colombianos el óleo Genocidio, que fue declarado fuera de concurso. Acorde con su humanismo, en mayo de ese año pintó Homenaje a un poeta muerto, expuesto en la Galería de Arte Moderno durante el homenaje al poeta Jorge Gaitán Durán. Expresó su multifacética personalidad artística cuando realizó la escenografía para el ballet La embrujada, dirigido por su segunda esposa, Sonia Osorio.

En noviembre de 1963 renunció a la dirección de la Escuela de Pintura de la Universidad del Atlántico y viajó a Europa, donde permaneció hasta febrero de 1964. Su producción artística se multiplicó y, entre otras obras, pintó los murales del Banco Comercial Antioqueño de Bogotá y del National City Bank de Barranquilla. En octubre obtuvo el primer premio de la II Bienal Suramericana de Arte que tuvo lugar en Córdoba, Argentina. También recibió un importante reconocimiento cuando la Unión Panamericana filmó el documental Alejandro Obregón, de Colombia, pinta un mural, en la que el artista explicaba la técnica de la pintura al fresco. En septiembre realizó una exposición retrospectiva (1939-1965) en la Galería Colseguros.

En 1966 abrió una nueva etapa artística caracterizada por el paso del óleo, técnica que consideraba obsoleta, al acrílico, a su entender el medio del siglo XX. Este cambio restó, ciertamente, misterio y fuerza a su obra. Inició esa nueva fase con la temática Los huesos de mis bestias. Cambió también de residencia, y en 1967 pasó del taller de Barranquilla a otro en Cartagena de Indias. Frecuentemente, con una buena dosis de ron Tres Esquinas, gritaba: "¡Que viva Cartagena, aquí voy a vivir para siempre!". Y allí viviría, efectivamente, hasta el final.

Inició esta etapa de su vida artística con la obtención, por segunda vez, del premio del XVIII Salón de Artistas Colombianos de 1966 con el óleo Ícaro y las avispas, y en el salón del año siguiente participó con la escultura en bronce Aveseli Raptolauro, uno de sus escasos ensayos en el campo de la escultura. A dicho evento sólo volvió en 1973, en calidad de miembro del jurado del XXIV Salón. Incursionó también en otros campos: en 1968, participó en el rodaje de la película Queimada, del italiano Gillo Pontecorvo, junto al actor norteamericano Marlon Brando, y al año siguiente ensayó el grabado. En 1972, ilustró la obra de su amigo Álvaro Cedepa Samudio Los cuentos de Juana y en algunas ocasiones se dedicó a la poesía. En 1975 realizó su única gran escultura (doce toneladas de bronce y siete metros de alto), que adorna la plazuela de Telecom, en Bogotá.

Nuevos temas

En los años setenta Obregón insistió, hasta la obsesión, en las temáticas que lo consagraron, pero también introdujo algunos otros temas como el de Blas de Lezo, el de la brujería y en 1975, al igual que un viejo conocido suyo, el historiador Juan Friede, se interesó por la Revolución Comunera de 1781 y pintó el cuadro Zozobra: el grito de Galán, que presentó en la exposición de la Plástica Colombiana del Siglo XX, organizada por la Casa de las Américas en La Habana (1976). Continuó exponiendo en las principales galerías bogotanas: Arte Moderno, Belarca, El Callejón, Independencia, La Rebeca, Centro Colombo Americano y en la Biblioteca Luis Ángel Arango.

También se mantuvo su asistencia a bienales latinoamericanas y la obtención de galardones, como el Gran Premio Latinoamericano Francisco Matarazzo Corintio de la IX Bienal de São Paulo, por su Ícaro calcinado. Sus retrospectivas más memorables fueron la del Center for Inter-American Relations de Nueva York, de abril de 1970, y la de 1991 en el Museo de Arte Moderno de Bogotá, que reunió cinco décadas de su vida artística y fue también su última exposición en vida. De ella se recuerdan algunos apuntes: cuando se estaba montando la muestra, el curador Eduardo Serrano, por una imprudencia, tuvo que aguantar un regaño fuerte del maestro, que terminó con la exclamación: "¡Artista mata a crítico de arte!". Más adelante, durante la inauguración, Obregón dijo: "¡Me impresiona ver cuadros que no recuerdo haber pintado!".

Sorprendentes e incisivos fueron sus famosos y lacónicos aforismos sobre arte. En 1970 Alejandro Obregón recibió la Orden de San Carlos, junto con Edgar Negret, y un mes antes de su muerte el gobierno le otorgó la Cruz de Boyacá, que fue recibida por su hija Silvana. En 1971 ejecutó un cóndor para el salón de sesiones del Consejo de Ministros, y en diciembre de 1972 pintó La Anunciación para el Vaticano. Continuó realizando murales en importantes entidades bancarias y gubernamentales, como el de la sede principal del Banco de Colombia en Bogotá, Sombra larga y música de días en homenaje al poeta José Asunción Silva, y en el mismo año, otro para Telecom de Bogotá.

En 1972 incorporó como temática su antigua pasión por la aviación con una serie de obras sobre navegación aérea realizadas en Holanda para la compañía aérea KLM. De todas formas, en su serie de Ícaros, Obregón expresó, mediante el simbólico personaje, así como en sus cuadros en homenaje a Saint-Exupéry, su deseo de volar.

Durante la década de los ochenta tomó como propia la temática ecológica, muy especialmente el tema de la Isla Salamanca, donde los mangles agonizaron y murieron por falta de oxígeno; pintó, por ejemplo, una salamandra con chancros y dijo que su majestuoso cóndor, de 1971, sólo sería "un animal inmundo y pustuloso por obra del detritus de la contaminación".

En 1984 fue el artista de la paz: pintó palomas en una campaña del país contra la violencia; sin embargo, el secuestro del ganadero Abraham Domínguez casi hizo fracasar la campaña, pues Obregón amenazó con no pintar su paloma si no liberaban a su amigo. De este período quedan dos grandes murales: Dos mares, tres cordilleras (1986), en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional, y Amanecer en los Andes (1983), en la Sede de las Naciones Unidas, en Nueva York.

Obregón murió el 11 de abril de 1992, víctima de un tumor cerebral que afectó seriamente su vista y que lo obligó a viajar a finales de febrero de ese año, por última vez, a los Estados Unidos para someterse a un tratamiento. Falleció en Cartagena pero fue sepultado en Barranquilla. En noviembre de 1992, la galería El Museo organizó un homenaje a la memoria del maestro en que se incluyó una pequeña retrospectiva y en la que participaron algunos grandes pintores latinoamericanos: José Luis Cuevas, Fernando de Szyslo, Armando Morales, Teresa Cuéllar, Manuel Hernández y María Paz Jaramillo, quienes mostraron, en su lenguaje, qué significó Obregón en su vida y en su obra. El más conmovedor de los homenajes tributados a Obregón fue el del mexicano José Luis Cuevas, que pintó con cuatro pinceles que llevaban aún la huella del trabajo de Alejandro Obregón.


LA RUTA OBREGÓN – MUSEO DE ARTE MODERNO DE BARRANQUILLA - MAMB

Recorrido por todo el legado artístico e histórico que el Maestro Alejandro Obregón dejó en la ciudad de Barranquilla.
En la “Ruta Obregón” se visitan sitios de interés y arte en espacio público realizado por el Maestro (obras y murales), como la antigua plaza de Telecom, el Teatro Amira de la Rosa, Fundación La Cueva, La Perla y otros lugares de carácter lúdico e histórico.




martes, 27 de mayo de 2014

18 COSAS INCÓMODAS EN EL SEXO ORAL

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Aprende de los errores que algunos hombres y mujeres han cometido para que tú no pases momentos penosos. 


OJO, MUCHO OJO, ANTES DE EMPEZAR: NO LO HAGAS A CIEGAS. EXAMINA BIEN LOS GENITALES DE TU PAREJA, SOBRE TODO SI ES OCASIONAL. PUEDE TENER ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SEXUAL, 
COMO EL HERPES. 
AL IGUAL QUE EL VIH, 
NO TIENE REVERSA.

1. "No lo haces el suficiente tiempo". Esta queja es tanto de hombres como de mujeres. ¿Cuánto es lo suficiente, entonces? El que la pareja quiera pero negociándolo juntos, nuestra recomendación es que te pongas de acuerdo hasta dónde quieren llegar. Si tú, por ejemplo, eres de las chicas que sabe que se tarda en llegar a un orgasmo, sé consciente de que tu galán se puede cansar, e igualmente considéralo al revés.

2. "No lo haces lo suficientemente rápido". Igualmente es un reclamo de ambos, así que en plena acción pregúntale (y que te pregunte) si le está gustando, si quiere más rápido, lento, etcétera. Considera que cada persona es diferente.

3. "Me lastimas con los dientes". Aplica para los dos. Recuerda que se trata de utilizar la lengua y los labios, ¡no los dientes!

4. Cuando se nota que no lo estás disfrutando. Es más frecuente que los hombres se quejen de esto, y eso se puede interpretar con tu cara de desagrado, así que lo más importante es que sepas a lo que vas y que mantengas la mente abierta de lo que viene, pues si ya decidiste hacerlo, aprende a disfrutarlo.

5. Hablar mientras lo haces. Es una distracción de la cual, casi siempre los hombres se quejan, pues cada vez que lo haces interrumpes la estimulación.

6. Cuando te ríes. Ya sea que tú estés haciendo sexo oral o él a ti, además de dejar de estimular, tu pareja lo puede tomar como burla y probablemente piense que no lo está haciendo bien. ¡A nadie le gusta eso!




7. Él eyacula sin avisar. Si no tienes problema alguno con que lo haga, perfecto. Aunque sabemos que es una queja común en las chicas, por lo que siempre es recomendable que lo platiques con tu galán y, aunque hay signos en los que te puedes dar cuenta que ya viene la eyaculación, decirle que te avise.

8. Que el hombre succione sobre el clítoris. Es una sensación que gran parte de las mujeres no toleran, ya que les acaba molestando. Si quieres intentarlo, dile que primero lo haga en otras partes del cuerpo.

9. No lo hacen tan frecuentemente como quisieran. Podemos considerarlo un reclamo de ambos sexos, pero de los hombres un poco más. El sexo oral es una actividad muy placentera y a tu pareja le gustaría hacerlo más seguido.

10. "No me lo quieres hacer". No se trata de rogar porque te hagan o porque tú le hagas sexo oral a tu pareja. Tiene que ser una cuestión en la que los dos estén de acuerdo para disfrutar plenamente.

11. Sobre la higiene. Es el principio básico del sexo oral, y cuando se nota que no se lavan correctamente se convierte en queja de hombres y mujeres. Recuerda lavar mejor tus órganos sexuales.

12. Halar el vello público. Sabemos que puede ocurrir accidentalmente durante la acción, que a la hora de moverse dan o tú das el jalón, pero también es un reclamo.

13. La falta de tino en las mujeres. Esa queja va directamente para los hombres, pues (en serio) hay quienes están muy perdidos y de plano tienes que decirles dónde está el clítoris para que le atine exactamente dónde sientes placer.

14. "Él siempre quiere que se lo haga". Es una queja de chicas, pues resulta que a ellos les encanta que les hagan sexo oral, pero hay quienes después de sentir placer ya no lo hacen a su pareja; si esto te ocurre háblalo con él.

15. "Él siempre me quiere untar cosas". Dependiendo de qué se trate, las chicas (casi) siempre terminan con molestias como comezón, ardor o irritación. Tengan muy presente qué tipo de cosas o alimentos van a usar y recuerden limpiar bien, si es que van a tener coito después.




16. "No me gusta el sabor del semen". Esa es la razón por la que muchas no hacen sexo oral. Si esto te ocurre, puedes solucionarlo con un condón.

17. "No me gusta el sabor del fluido vaginal". A muchos hombres no les gusta, porque a diferencia de ellos, en las mujeres el flujo vaginal cambia de sabor durante el ciclo menstrual.

18. Sujetar la cabeza y moverla. Es una acción que a los chicos les gusta mucho hacer a ellas y la cual deben de platicar, pues se ha convertido en queja de mujeres por molestarles muchísimo. Aunque también hay casos en los que las chicas dicen que lo disfrutan porque así entienden la velocidad con la que ellos quieren. Recuerda que todas sentimos diferente.


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sábado, 17 de mayo de 2014

Carta a Álvaro Uribe

Por Patricia Lara Salive
Tomado de Revista Semana

Doctor Uribe: usted es un líder con la capacidad de estadista de Carlos Lleras, la habilidad manzanilla de Julio César Turbay y la genialidad política de Jaime Báteman y, en ocasiones, puede ejercer de salvador y de ángel, pero, en otras, apela a cualquier método con tal de lograr su propósito.



Y también puede transformarse en un caballo desbocado al que usted mismo le teme, como me lo dijo en su primera campaña presidencial, durante una gira de dos días en la que, para escribir un perfil suyo, lo acompañé a Medellín y al Chocó, donde saludó de mano y por el nombre, como Turbay, a cada nativo y les preguntó cómo está su mamá, Fulanita, y donde usted, como Lleras, corchó a su asesor, Andrés Uriel Gallego (q.e.p.d.), en el número de kilómetros de un tramo de carretera o en el volumen de aguas de un río.

¿Recuerda que en esa ocasión le pregunté si se tenía miedo a sí mismo y usted me respondió: “Siempre he hecho esfuerzos para controlarme. Uno es humano y las reacciones no pueden dejarse desbocar como caballo sin rienda. He procurado tener rienda”? Y le volví a preguntar, ¿y si se le suelta la rienda? Y usted dijo: “Grave. Se desboca el caballo, y un caballo desbocado no se sabe dónde va a caer, se tira por un precipicio o le hace daño a alguien”. Entonces le dije: ¿y es cierto que lo que más le pide a Dios es paciencia? “Le pido paciencia y que me ayude a no hacerle mal al prójimo”, respondió.

Pues llegó la hora de que le rece a Dios bastante más, doctor Uribe, porque está haciendo mucho daño con su caballo del rencor desbocado contra Santos, a quien no le perdona que no haya sido su títere ni que esté a punto de hacer esa paz que usted buscó con las Farc, primero acosándolas con la guerra, luego liberándoles gratis a Granda y, al final, enviándoles a la selva, en secreto, a sus emisarios, los prelados de la Iglesia, para que acordaran con ellas algún comienzo de paz. Pero como Santos, siguiendo sus pasos, sí avanzó en el proceso, no se lo perdona, como tampoco le perdona que no le declarara la guerra a su examigo-enemigo Chávez y que, pragmático, optara porque conviviéramos en paz con el vecino.

Por ello, llevado por su peligroso caballo, a días de elecciones, acusó a Santos de recibir dos millones de dólares del narcotráfico, sin que les haya entregado una sola prueba a las autoridades competentes, como es su deber legal, ni al país, como es su deber moral, pero sí sembrando la duda en sus millones de adoradores.

¿Sabe, doctor Uribe? Es triste que a pesar de su gran amor por Colombia y de su gran capacidad de construir, a quien más daño le esté haciendo sea a su patria querida, a la que está llenando de divisiones y de odio. Y esos sentimientos, alimentados por su ágil Twitter, abonan de pólvora la psiquis colectiva que, ante cualquier provocación, o ante una simple borrachera, podría estallar en violencia y, así, regresaríamos a esa horrible noche en la que, instigados por incendiarios jefes políticos, abonamos nuestros campos con 300.000 cadáveres.

¿Qué se hizo su corazón grande, doctor Uribe? Recuerdo que usted me confesó que lloraba fácilmente, que todo lo conmovía, y me dijo, con los ojos aguados: “Estoy conmovido porque un critico mío, Fernando Garavito, salió del país amenazado. ¡Estoy harto y dolido con eso!”. Y luego agregó: “¡Yo me hago moler! Mi gobierno no dejará desbocar espíritus dañinos”.

Pues ahora, con su influencia, parecería que es usted quien los está desbocando. ¿No es mejor que ocupe el alto puesto en la historia que este país quiere darle y merece y que, de la mano de Santos, su ministro de Defensa, quien siguiendo sus políticas debilitó a las Farc y las llevó a negociar, hagan esa paz que también es suya?

Entonces, seguramente, Colombia lo pondría para siempre a la altura de Bolívar... Piénselo bien, doctor Uribe...

martes, 13 de mayo de 2014

¡Por fin, Salómé en Fundación, Magdalena!

¡POR FIN EN FUNDACIÓN! SALOMÉ, LA GRAN CANTANTE JUVENIL SE 

ESTARÁ PRESENTANDO EL PRÓXIMO DOMINGO 8 DE JUNIO EN EL

 FAMILY DAY DEL CENTRO EDUCATIVO PEQUEÑUELOS QUE SE 

REALIZARÁ EN EL COLEGIO DE LA SAGRADA FAMILIA.. UN GRAN 

ACONTECIMIENTO QUE NO TE PUEDES PERDER.




domingo, 11 de mayo de 2014

5 cosas que afectan tu vagina ¡para bien o para mal!

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Texto: Sofía Orsa
Debido a la atención que le damos, como la depilación para bikini y las visitas al ginecólogo; sus espectaculares capacidades, como dar a luz, y el inmenso placer que nos brinda, podemos decir que la vagina ¡es una parte fundamental de nuestra anatomía! ¿Por qué entonces, no sabemos todo sobre ella? Para enterarte más sobre cómo funciona y cómo debemos cuidarla, descubre estas cinco cosas que le afectan para bien o para mal.

Olor y sabor
Según explicó la psiquiatra y terapista sexual Barbara Bartlik en entrevista con la revista Glamour, todo lo que comemos tiene el potencial de afectar positiva o negativamente el olor y sabor de nuestras secreciones corporales, incluyendo los fluidos sexuales. “El alcohol, el ajo, los espárragos, la carne roja, los lácteos y el brócoli tienden a causar olores fuertes; mientras que la vainilla, los cítricos, y otras frutas como la piña, pueden volver el sabor y el olor de nuestras secreciones más dulces”, reveló la experta.


Tu excitación ¡la hace crecer!
La ginecóloga Lissa Rankin explicó al portal para mujeres Woman’s Day que el tamaño normal de una vagina es entre 3 y 4 pulgadas (7.6 y 10 cm), aunque cuando te excitas sexualmente ¡puede crecer hasta el doble de su tamaño! Así, podrá acomodar a tu pareja sin problemas. ¿Igualmente sientes dolor al encontrarte con alguien muy bien dotado? Ten paciencia. “Ve despacio, utiliza lubricante y diviértete con los juegos previos. Mientras más excitada estés, menos te dolerá el coito”, recomendó.

Tras el parto se siente diferente
Según Rankin, dar a luz puede afectar la sensibilidad de la vagina, aún más si se rasgó para ayudar a la salida del bebé. Esto deja una pequeña cicatriz que no suele notarse a simple vista, por ejemplo, entre la vagina de una mujer con dos niños y la de una que no ha pasado por un parto. Eso sí, puede sentirse más grande o estirada, lo que puede causar incomodidad. Para volver a sentir tu vagina como antes, Rankin recomienda practicar ejercicios de Kegel, en cualquier momento o lugar. Solo necesitas apretar los músculos que utilizas para detener la orina y sostener algunos segundos. Repite 10 veces o más.


Su forma puede afectar tus orgasmos
Todas las vaginas son diferentes y varían en tamaño, color y posición del clítoris (éste puede ubicarse más cerca o lejos de la entrada vaginal). ¿En qué nos afecta su forma? Un estudio publicado recientemente en la revista científica The Journal of Sexual Medicine, que analizó la anatomía y frecuencia de los orgasmos de 30 mujeres, reveló que los clítoris de aquellas mujeres que solían tener orgasmos menos frecuentes y de menor intensidad, eran menores en tamaño y se encontraban más alejados de la entrada vaginal.


La ovulación modifica su mucosa
Según explicó la doctora Alyssa Dweck, coautora del libro V for Vagina, a la revista Women’s Health, la vagina te deja saber cuándo son tus días más fértiles del mes, ¡solo por si acaso quisieras encargar un bebé! “La mucosa cervical es transparente, elástica y gomosa cuando estás ovulando”, explicó. Si no estás tomando anticonceptivos por vía oral que interfieren con este proceso, ¡presta atención a este mensaje de tu vagina!
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